Molinos

Escrito por Ayuntamiento informa No hay comentarios. Deja tú uno. Sábado, 07 Noviembre, 2009

La Cultura de la Molienda

El origen de los Molinos de Agua es incierto debido a que las fuentes documentales son muy escasas y no han llegado hasta nuestros días, lo que sí está claro es que los asentamientos poblacionales se hacían siempre en las proximidades de la presencia de manantiales, ríos… Los recursos hídricos de la Sierra hicieron que se fomentara una cultura en relación a los mismos con elementos constructivos como las fuentes, abrevaderos, lavaderos y en muchos pueblos, pero de forma más acusada en Arroyomolinos de León, los Molinos de Agua.

Los molinos hidráulicos en la Sierra parece que se implantaron a mediados del siglo XV y su principal desarrollo fue desde mediados del siglo XVIII. Los documentos identifican unos doscientos molinos repartidos por toda la comarca, y especialmente en Arroyomolinos aparecían más de treinta.
Actualmente existen 32 restos de molinos en las riberas de los Arroyos Abismo-Morena y Valdelamadera, más conocido este último cono “La Gitana”, aunque algunos de ellos se encuentran en muy mal estado de conservación, siendo alguno de estos restos simplemente una parte del cubo.
Algunas de las razones de este abandono pueden encontrarse en la crisis de la actividad de la molienda, después de la Guerra Civil, en la emigración y en la búsqueda de otras fuentes de ingreso que hicieron desaparecer el oficio de molinero.
La crisis de la molienda se produce, como apuntamos anteriormente, en los años posteriores a la Guerra Civil ya que muchos jóvenes varones tuvieron que marchar con la consiguiente falta de descendencia que siguiera con el oficio, pero además, en estos años se prohibió moler en los Molinos de Agua, teniendo que llevar todo el trigo a la Fábrica de Harina que existía en la localidad y que aún hoy sigue construida, aunque en desuso. A pesar de que la mayoría de los molinos dejaron de utilizarse porque la gente prefería la harina de la Fábrica que era de mejor calidad, muchos molineros continuaron moliendo aunque existía la  prohibición por parte del Estado, fue una época de estraperlo, donde los molineros trabajaban fundamentalmente de noche para no ser descubiertos.
El último molino del que se tiene constancia que permaneciese en funcionamiento corresponde al de Simón Lobo, que siguió moliendo pienso para el ganado, maíz, bellota… para el Cortijo de Herrera.
El molinero no vivía normalmente en el molino salvo excepciones, aunque sí solían tener un pequeño jergón donde poder echarse un rato. La vida del molinero estaba supeditada al trabajo diario, no sólo en el molino, sino en sus quehaceres diarios como el cuidado del ganado, del campo… algunas de estas actividades tenían lugar en zonas aledañas a los molinos, así el tiempo dedicado a la molienda consistía apenas en unas horas al día.

Los molinos hidráulicos en la Sierra parece que se implantaron a mediados del siglo XV y su principal desarrollo fue desde mediados del siglo XVIII. Los documentos identifican unos doscientos molinos repartidos por toda la comarca, y especialmente en Arroyomolinos aparecían más de treinta.

Ilustración del Molino de Atanasio (por Pau Ramos)

Ilustración del Molino de Atanasio (por Pau Ramos)

Actualmente existen 32 restos de molinos en las riberas de los Arroyos Abismo-Morena y Valdelamadera, más conocido este último cono “La Gitana”, aunque algunos de ellos se encuentran en muy mal estado de conservación, siendo alguno de estos restos simplemente una parte del cubo.

Algunas de las razones de este abandono pueden encontrarse en la crisis de la actividad de la molienda, después de la Guerra Civil, en la emigración y en la búsqueda de otras fuentes de ingreso que hicieron desaparecer el oficio de molinero.

La crisis de la molienda se produce, como apuntamos anteriormente, en los años posteriores a la Guerra Civil ya que muchos jóvenes varones tuvieron que marchar con la consiguiente falta de descendencia que siguiera con el oficio, pero además, en estos años se prohibió moler en los Molinos de Agua, teniendo que llevar todo el trigo a la Fábrica de Harina que existía en la localidad y que aún hoy sigue construida, aunque en desuso. A pesar de que la mayoría de los molinos dejaron de utilizarse porque la gente prefería la harina de la Fábrica que era de mejor calidad, muchos molineros continuaron moliendo aunque existía la  prohibición por parte del Estado, fue una época de estraperlo, donde los molineros trabajaban fundamentalmente de noche para no ser descubiertos.

El último molino del que se tiene constancia que permaneciese en funcionamiento corresponde al de Simón Lobo, que siguió moliendo pienso para el ganado, maíz, bellota… para el Cortijo de Herrera.

El molinero no vivía normalmente en el molino salvo excepciones, aunque sí solían tener un pequeño jergón donde poder echarse un rato. La vida del molinero estaba supeditada al trabajo diario, no sólo en el molino, sino en sus quehaceres diarios como el cuidado del ganado, del campo… algunas de estas actividades tenían lugar en zonas aledañas a los molinos, así el tiempo dedicado a la molienda consistía apenas en unas horas al día.

Estructura de un Molino de Rodezno

En la localidad los molinos que aparecen son de pozo o cubo, también llamados de rodezno porque se trata de una pieza clave y protagonista en el funcionamiento de los mismos. Estos molinos tenían unos espacios claramente diferenciados, en primer lugar tenemos que destacar la presa, situada en un nivel más alto que el resto del molino que almacenaba el agua que venía a través de “cavuceras” (conducto abierto a modo de canalones que llevaban el agua desde el barranco, probablemente eran antiguas acequias mejoradas para su uso). El cubo, que era una construcción vertical en anillos de piedra que ese estrechaba al bajar para aumentar la presión. En el interior del molino encontrábamos dos partes, el cárcavo y la sala de molienda; el cárcavo era una cámara bajo la sala de molienda por donde desembocaba el agua procedente del cubo y que albergaba la rueda hidráulica, el rodezno, el cárcavo está comunicado con el exterior por una boca en forma de arco utilizada para desaguar hacia otra cavucera. En la sala de molienda se encuentran los elementos necesarios para moler, como son las piedras, alfanje, arreares, tolva y jarnal.

La molienda era posible gracias al frotamiento de dos piedras circulares, una anclada al suelo, la solera, y la otra libre, la rodera o solera; ambas con un orificio en el centro por donde atravesaba otra pieza, el parahuso que sube desde el cárcavo y transmitía el giro desde el rodezno a la piedra de arriba. La piedra solera estaba apoyada sobre una estructura de mediana altura conocida como alfanje. Cuando el hierro del parahuso era más pequeño que el agujero de las piedras se colocaban dos medias lunas de madera para que cerrasen el agujero y evitar así que se perdiera el grano, estas piezas de madera recibían el nombre de camas.

El grano se vaciaba en la tolva, utensilio piramidal cuyo vértice abierto desembocaba en las piedras, una vez allí, era molido gracias a la fuerza que ejercía el agua que bajaba desde el cubo y movía el rodezno haciendo girar el parahuso movía la piedra rodera sobre la solera, y así se convertía en harina.

En la sala de molienda, el molinero tenía varias palancas que podía accionar, entre ellas podemos destacar el alivio, que movía el puente y subía o baja las piedras para que la harina estuviera más o menos gruesa, y la llave, que abría o cerraba la saetilla o saetín (pieza normalmente de madera que estaba colocada en la base del cubo, en un sentido descendiente dirigido hacia las paletas del rodezno y que ayudaba a que el agua cayera en el cárcavo con mayor presión).

Ilustración de la estructura de un molino

Ilustración de la estructura de un molino

La molienda comenzaba normalmente con el molino de la llave, que era el primero que se encontraba en el cauce del Arroyo, aunque el hecho de que existan molinos a ambos lados de los dos Arroyos, hace pensar que no existía un único molino de la llave. El molino cogía agua del arroyo que llenaba la presa y al abrir la compuerta hacía que esta agua llegara al cubo hasta conseguir que se llenara. El aviso de que el cubo estaba lleno lo daba el piporro, que consistía en una caña hueca colocada en la parte superior del cubo y que al llenarse el mismo hacía caer un chorro de agua sobre una lata colocada por el molinero, al escuchar ese chorro de agua se percataba de que había llegado la hora de moler ya que el cubo estaba lleno.

Una vez lleno, se abría la llave del saetín desde la sala de molienda y el agua comenzaba a correr, cayendo sobre las palas del rodezno y haciéndolo girar, y transmitiendo el movimiento giratorio a través del parahuso hasta la piedra rodera.

La harina iba cayendo en el jarnal, para después ser recogida por el molinero, que la cernía con un cedazo para dejarla más pura y una vez finalizada la molienda, se volvía a cerrar la compuerta, quedándose el cubo sin suministro de agua. Tras mover las palas del rodezno el agua salía por la cavucera de salida del cárcavo para volver al arroyo o a la cavucera que llegaba al siguiente molino.

Funcionamiento del Molino

El funcionamiento del molino no estaba exento de riesgo porque la fuerza y presión que llevaba el agua, y especialmente, el movimiento de los ejes y las piedras, podían causar accidentes sumamente graves. Todo este entramado de piedras, hierro y madera era un conjunto de artilugios toscos y rudimentarios, por ello no era extraño que se prohibiera la entrada en el molino de las mujeres y los niños durante el tiempo de la molienda.

La molienda comienza normalmente con el molino de la llave, que era el primero que se encontraba en el cauce del arroyo. El resto de los molinos no podían moler hasta que el molinero de éste o soltara el agua tras haberla utilizado o sin utilizarla por la abertura de la presa llamada en algunas zonas “aliviadero”. Este molino cogía agua del arroyo a través de la cavucera, desde el nivel más alto del cauce, la cavucera llevaba el agua hasta la presa, lugar en el que se almacenaba, en principio incomunicado con el cubo a través de compuertas. Cuando era necesario, esta compuerta se abría dejando caer el agua hacia el cubo hasta conseguir que se llenara.

Una vez lleno, se abría el saetín, desde la sala de molienda y el agua empezaba a correr, cayendo sobre las palas del rodezno y haciéndolo girar. Como la presa tenía bastante agua, el cubo no llegaba a vaciarse, manteniéndose siempre al mismo nivel, y por tanto manteniendo siempre la misma presión en la corriente del agua. El movimiento giratorio del rodezno era transmitido a través del parahuso hasta la piedra voladera.

Rodezno, parahuso, alivio

Rodezno, parahuso, alivio

El molinero se encargaba de depositar el grano en la tolva que previamente había dejado unos minutos en agua para que se humedeciese. La tolva lo iba dejando caer en el ojo de las piedras repartiéndose en el espacio existente entre ambas.

En otros lugares echaban azufre derretido entre el hueco que dejaba el rodezno y el agujero de la piedra para que no se saliera el trigo y cayera en la zona del cárcavo, pero en Arroyomolinos se colocaban los tacos de madera llamados camas.

El rozamiento de las piedras conseguía  moler el grano por un simple mecanismo de fricción, convirtiéndolo en harina que, utilizando la fuerza centrífuga, se iba dirigiendo hacia el exterior por unos cauces marcados en la piedra. La harina iba cayendo en el jarnal, para después ser recogida por el molinero.

Es importante destacar que parece increíble que todos los molineros se pusiesen de acuerdo para programar las horas de molienda y así poder trabajar todos ya que los arroyos no llevaban suficiente caudal para que moliesen todos a la vez, sólo en invierno, que la ribera llevaba más agua se podía moler “al hilo”, es decir sin parar.

Piedras, alfanje

Piedras, alfanje

El molinero, que cobraba en maquila, una medida que correspondía a una parte de la harina obtenida al moler, sabía si la harina que se estaba produciendo era de buena calidad sólo por el olor que desprendía, siendo la experiencia en su oficio lo único que le ayudaba en esto. En el caso de que la harina se estuviera quemando, se utilizaban la manivela que había en la sala de la molienda, es decir, el alivio, con ella levantaba un poco el puente y se producía una separación milimétrica de las piedras para disminuir el roce entre ambas.

Cuando la harina había caído en el jarnal se cernía con un cedazo para dejarla pura y limpia, y una vez finalizada la molienda, se volvía a cerrar la compuerta quedándose el cubo sin suministro de agua, deteniéndose el rodezno y por consiguiente la piedra corredera.

El agua, tras mover el rodezno, salía por el orificio de salida del cárcavo hasta una nueva cavucera, siendo conducida a un nuevo molino siguiendo el mismo procedimiento.

Este sistema es válido siempre que los molinos se encuentren en el mismo margen del arroyo, saliendo el agua directamente al arroyo cuando el siguiente molino se encontraba ya en la orilla opuesta.

Las Rutas de los Molinos de Agua

Existen rutas señaladas para visitar los molinos, y podemos elegir cuál de los arroyos queremos ver, si el del Abismo- Morena o el de Valdelamadera. Debemos decir, que la ruta que recorre el arroyo del Abismo- Morena, tal vez sea la más aconsejable para personas no muy dispuestas a caminar mucho ya que es la más corta y parte de su recorrido se hace atravesando la propia localidad. Para buenos y arriesgados senderistas, Valdelamadera ofrece una visión más aventurera de los Molinos de Agua.

La Abismo

La Abismo

Ruta Abismo-Morena

En Arroyomolinos de León podemos diferenciar los molinos según el arroyo al que pertenezcan, por lo tanto, en el Arroyo del Abismo-Morena, podemos encontrar los siguientes  molinos:

- Molino de la Llave: Este molino era el primero en utilizar el agua, y de él dependían el resto de los molinos, de tal manera que hasta que él no soltara el agua después de haber molino no la devolvía a la ribera para que fuera utilizada por el siguiente. En este arroyo, ya que casi todo los molinos se encuentran en el mismo margen del arroyo, no habrá otro molino que haga esta función de llave hasta bastante avanzado el curso del agua, hasta llegar al Molino del Barón, hoy día desaparecido. El último molinero que trabajó en el molino fue Blas Lozano dejando de funcionar en los años sesenta.

Molino de la Llave

Molino de la Llave

- Molino de Tía Valentina: En este molino, se puede intuir la presa y la sala de molienda, sin embargo el cubo es uno de los más altos que se conservan en esta ribera y su conservación es bastante buena. Bajo este molino, a unos diez metros escasos se encuentran las ruinas de un molino posiblemente más antiguo, en las que únicamente es visible una parte del cubo.

Molino de Tía Valentina

Molino de Tía Valentina

- Molino de Tío Carolino: Viejas ruinas.

Molino de Tío Carolino

Molino de Tío Carolino

- Molino de Tío Zorra: Pocos son los restos que podemos encontrar en este Molino, siendo una de las partes del cubo la que mejor se ha conservado. A unos 20 metros de distancia, hundida junto a la puerta de entrada de una huerta se puede ver una piedra de molienda ya gastada por el uso.

Molino de Tío Zorra

Molino de Tío Zorra

- Molino de Tío Donato: Este molino junto con el siguiente, ofrecen una antigua historia. Pertenecían a dos hermanos de la localidad vecina de Cabeza la Vaca, uno de los cuales, después de discutir a causa de la toma de agua con su hermano, acaba asesinándolo en el molino. Después de aquello, el molino que se quedó sin dueño, fue comprado por la familia de José, que después se convirtió en el Tío José Molinero.

Molino de Tío Donato

Molino de Tío Donato

- Molino de Tío José Molinero: En la presa, en una pared lateral, existen unas escaleras hechas con piedras de la misma pared que sobresalen un poco, y ha sido en este molino en el único que ha sido encontrado una curiosidad como esta.

Molino de Tío José Molinero

Molino de Tío José Molinero

- Molino de Fulgencio: Este antiguo molino conserva una parte de la cavucera que llevaba el agua hasta la presa, es de gran longitud y curiosamente sirve como delimitación con las huertas aledañas al molino. En la actualidad, esta cavucera se utiliza como camino alternativo al que va a la localidad de Cabeza la Vaca, en la provincia de Badajoz.

Molino de Fulgencio

Molino de Fulgencio

- Molino del Chorrero: Este es uno de los molinos que se conocen por varios nombres, concretamente los de Tío Pompa, Caballete y del Chorrero, conservando como única cavucera la cítara, es decir la existente entre la presa y el cubo siendo el estado de conservación de este cubo muy bueno. La situación de este molino permite ver el recorrido de la cítara desde la carretera, convirtiéndose en una imagen excepcional.

Molino del Chorrero

Molino del Chorrero

- Molino de Tío Galván: Prácticamente desde el molino anterior podemos observar la cavucera que lleva hasta la presa. La construcción de la carretera que cruza el pueblo le robó terreno a esta presa y su sala de molienda ha desaparecido. Este molino es fácilmente reconocible porque presenta una alberca pegada a la cítara.

Molino de Tío Galván

Molino de Tío Galván

- Molino de Atanasio: Este Molino ha sido recientemente restaurado, y se convertirá en un Centro de Interpretación de la Molienda. Cuando empezó su restauración, era uno de los molinos mejor conservados, sobre todo en lo relativo a su sala de molienda, que mantenía tanto las paredes como el tejado, de igual manera la mayoría de la estructura incluido el cárcavo.

Molino de Atanasio

Molino de Atanasio

- Molino del Cercado de Valero: Curiosamente, la naturaleza ha hecho que el arroyo cree un meandro justo por donde en su momento existió la sala de molienda de este molino, llegando el agua hasta las paredes del cubo, que por desgracia se encuentra semiderruido. Este molino no presenta ningún camino que lleve directamente a él aunque se encuentra muy cerca de la Ermita de la localidad.

Molino del Cercado de Valero

Molino del Cercado de Valero

- Molino de la Fábrica: Conocido también como el Molino del Valle, junto a él existen una escaleras que suben hasta la cítara. Su sala de molienda forma parte en la actualidad de la huerta adyacente a este molino.

Molino de la Fábrica

Molino de la Fábrica

- Molino de Piíno: Podemos ver en él, cómo la cavucera que llega hasta el molino está excavada en la tierra aprovechando la pendiente y con lanchas en el lateral. Además, presenta una piedra solera en un lugar que no es el habitual, que está semienterrada y posiblemente fuera colocada allí al cambiarla por otra.

Molino de Piíno

Molino de Piíno

Ruta de Valdelamadera

En el arroyo de Valdelamadera, situado a 5 kilómetros del núcleo local y que hace de frontera natural entre Arroyomolinos de León y Cala, al ser más largo posee una mayor concentración de molinos de agua, diecisiete en total:

- Molino de la Llave: Este molino era el primero que recogía el agua del arroyo de Valdelamadera y hasta que no la soltara el resto no podía moler. Recogía el agua a través de cavuceras para ser almacenada en la presa pero si no iba a moler la soltaba a través de otras cavuceras que no pasaban por el molino. Recibe el nombre de Molino de la Llave porque era el primero en aprovechar el peso del agua pero en el arroyo de Valdelamadera este hecho es puramente simbólico ya que a lo largo del cauce los molinos se encuentran en diferente margen del barranco lo que imposibilita para que las cavuceras lleguen directamente entre ellos. De este modo hay molinos que vuelven a echar el agua al arroyo para que lo recoja el siguiente, como este mismo.

Molino de la Llave

Molino de la Llave

- Molino de la Virgen: Este molino se encuentra muy cercano a la orilla del arroyo, lo que ha permitido que la cavucera de salida desde el cárcavo se conserve excepcionalmente bien. En los años noventa, el antiguo propietario de la Finca “Los Caldereros” limpió el molino y fue descubriendo en parte la sala de molienda, en la que hay un agujero donde antes estuvo el alfanje.

Molino de la Virgen

Molino de la Virgen

- Molino de la Molineta : Si miramos el cubo de este molino, podemos observar que en su exterior presenta forma cuadrada y en su parte superior tiene un surco. Este molino situado en la zona denominada como “Cerro de los Molinos” adquiere el nombre de la “Molineta” debido a su reducido tamaño desde el cubo hasta la sala de la molienda. La historia cuenta que perteneció a una molinera que no tuvo más remedio que quedarse a vivir en él, pues tenía un hijo estando soltera.

Molino de la Molineta

Molino de la Molineta

- Molino de Francisco Molina: Se puede decir que este molino no tiene cavucera de salida desde el cárcavo, aunque éste está a un metro escaso de la rivera. En su sala de molienda tiene una ventana de dimensiones muy pequeñas, y junto a esta sala existe otra que probablemente fuera utilizada como vivienda o almacén de grano. Este molino es uno de los pocos que conservan parte de la maquinaria, entre ellos el alivio de hierro que funcionaba girándose. En el alfanje podemos ver un surco alrededor de la piedra solera en el donde probablemente se encajaran los arreares. Este molino fue construido por Francisco Molina en los años de la post-guerra sobre los restos de otro mucho más arcaico. Se trata de uno de los molinos más grandes y mejor conservados de todo el término municipal.

Molino de Francisco Molina

Molino de Francisco Molina

- Molino de Casildo Hoyo: Este molino se encuentra en el margen izquierdo según se recorre el arroyo de Valdelamadera en dirección al sur por lo que no es posible que el molino anterior de “Francisco Molina” le pasase el agua a través de cavuceras. Por tanto el Molino de “Francisco Molina” debía echar el agua al arroyo de nuevo para que lo recogiese el de “Casildo Hoyo” que tomaría en este tramo la misma función del Molino de la Llave. Si miramos los restos de lo que en su momento fue la sala de molienda podemos deducir que fue bastante grande.

Molino de Casildo Hoyo

Molino de Casildo Hoyo

- Molino de Simón Lobo: Hasta hace algunos años este era uno de los molinos que mejor se conservaban debido a que parte de la maquinaria estaba de buen uso. Su antiguo propietario, Simón Lobo fue el último molinero que siguió con su trabajo hasta prácticamente los años 60 (aunque en aquella época ya no molía trigo sino cebada, avena… para el ganado). También hubo un intento de convertirlo en generador eléctrico colocando piezas nuevas de hierro como el parahuso pero los esfuerzos fueron inútiles debido a la poca velocidad que el rodezno cogía. Como particularidad, diremos que su cubo, bien conservado es receptor de dos cítaras, siendo este cubo en el que mejor se aprecia el fondo que acaba en pendiente. El rodezno aún está en su sitio y permite hacer un giro de unos 60º, llegando el parahuso hasta la sala de molienda. Su saetín parece de una época más moderna ya que consiste sólo en un simple tubo.

Molino de Simón Lobo

Molino de Simón Lobo

- Molino de Juan José Martín: Su presa, conservada en parte, presenta dos quebraderos de salida. Este molino está situado únicamente a tres metros del cauce de la rivera. Su cubo es prácticamente lo único que se conserva, y es fácilmente visible ya que está junto al área recreativa La Gitana, situada a unos cinco kilómetros del municipio.

Molino de Juan José Martín

Molino de Juan José Martín

- Molino de Tío José Cala: Este antiguo molino, conocido también como “Del llano de Cala”, se encuentra en el margen izquierdo en dirección sur, no se puede asegurar dónde estaba la presa, auque su cítara tiene un quebraero en el lateral. Ya en lo que antaño fuera la sala de molienda se observa el agujero donde estuvo el alfanje.

Molino de Tío José Cala

Molino de Tío José Cala

- Molino de Calonge: El cubo de este molino, tiene una abertura en un lateral que debió actuar como rebosadero par avisar al molinero cuando el cubo ya estaba lleno. La sala de molienda conserva algunas paredes, y en su interior se pueden encontrar una piedra que parece recién sacada de la cantera, pero sin acabar de tallar.

Molino de Calonge

Molino de Calonge

- Molino de Teme: Junto al anterior molino, encontramos la presa y el comienzo de la cavucera que llega hasta éste, el Molino de Teme, esta cavucera parece continuar hasta el Molino de Román que es el siguiente y que aprovecharía la más antigua. Frente a él, hay un sesmo, un camino entre dos paredes que delimitan dos campos y que es la antigua vía pecuaria que unía Arroyomolinos y Cala. Tan sólo una piedra partida queda como testigo en lo que fue la sala de molienda.

Molino de Teme

Molino de Teme

- Molino de Román: Su cubo es el más peculiar, no es vertical sino en pendiente y conserva el jarnal, auque desplazado y el agujero de la llave para el saetín. Si entramos en la sala de molienda, podemos ver en la pared del fondo una piedra con un agujero muy peculiar. El saetín está aún en su sitio y muy bien conservado, e incluso la ranura por la que se introducía la llave desde arriba.

Molino de Román

Molino de Román

- Molino de Escobar: La presa de este molino se conserva muy bien y además es bastante grande, parece que ha seguido utilizándose para regar las huertas colindantes. Su cubo muestra muy bien la pendiente del fondo, llegando a medir más de 7 metros de profundidad. La sala de molienda conserva aún todas las paderes y el techo, algo que sucede en escasas ocasiones; en su interior encontramos el alfanje y la piedra solera. Tiene un doblao en el que se guardan los arreares, la tolva, la picaera y la llave del saetín. Este molino tiene también una casa anexa que se utilizó como vivienda.

Molino de Escobar

Molino de Escobar

- Molino Gobernado por José: El nombre real de este molino es desconocido, auque actualmente se le conoce por el “Molino Gobernado por José” debido a una inscripción que aparece en su cubo, “José gobernó este molino en el año de 1836″, también conserva el agujero donde iría el piporro. De todos los restos de molinos existentes, este es el que presenta el cubo con el borde más perfecto.

Molino Gobernado por José

Molino Gobernado por José

- Molino de Berdota: Curiosamente, si observamos esta ruina, pensaríamos que está muy deteriorada, conservando únicamente el cubo y alguna parte de la cavucera, sin embargo este hecho es debido a que no se acabó de construir y nunca llegó a moler.

Molino de Berdota

Molino de Berdota

- Molino de la Umbría del Zapato: Su cavucera que llega hasta la hoy inexistente presa se conserva durante mucho tiempo, y parece ser que existió junto a la sala de molienda una casa, pero de la que no se conserva nada.

Molino de la Umbría del Zapato

Molino de la Umbría del Zapato

- Molino del Risco Santo: De este molino no se tenía constancia en ninguno de los inventarios hechos hasta la fecha al encontrarse tan alejado del núcleo urbano de Arroyomolinos. El dueño del Molino de Parra, que está muy cerca de éste comenta que este molino parece que nunca tuvo sala de la molienda porque no fue acabado. Esta afirmación explica en parte la distribución del cubo que está enmarcado en una edificación cuadrangular que hace esquina hacia el arroyo.

Molino del Risco Santo

Molino del Risco Santo

- Molino de Parra: Llegamos con él al último molino encontrado en esta rivera hasta la fecha, sus cavuceras están hechas aprovechando la inclinación del suelo y una pared lateral para contener el agua. En su cubo aún está la ranura en la que se colocaba el piporro que daba aviso para empezar a moler.

Molino de Parra

Molino de Parra

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